Generalidades

Historia

La cebada, el cereal más utilizado en la historia, parece haber sido cultivada primero en Turkestán, Etiopía, Tibet, Nepal y China. A 100 km del Cairo, en Egipto, excavaciones han demostrado que la cebada se cultivaba hace más de 5.000 años. Para los hebreos, este cereal era incluso un atributo de potencia y valor guerrero, compartidos éstos por los gladiadores romanos y los vikingos. En cuanto a los cultivos americanos, éstos se remontan a Cristóbal Colón quien, en 1493, había embarcado granos a su salida de Europa…

Se conocen 16 especies originarias de países templados y calientes de casi todas las partes del mundo. En Francia, se encuentran ocho especies, pero la más extendida es la cebada común (Hordeum Vulgare), originaria de Asia y que ha producido las diversas variedades cultivadas en la actualidad.

Variedades

La cebada común (Hordeum Vulgare), cereal de caña de la familia de las poáceas (o gramíneas), se cultiva hoy a gran escala, principalmente en Europa y en Norteamérica. Represente entre el 7 y 8% de la producción mundial de cereales, detrás del maíz, el arroz y el trigo.

Entre las variedades cultivadas, las cebadas se distinguen siguiendo criterios fisiológicos y morfológicos:

Las cebadas de invierno se siembran a finales de septiembre / principio de octubre a fin de que las temperaturas bajas, indispensables para la producción de granos (fenómeno de vernalización), actúen sobre ellas. Éstas pueden contar dos espigas planas en dos carreras o espigas cilíndricas en seis carreras.

Las cebadas de primavera, relativamente sensibles a la helada, se plantan normalmente a finales del invierno (febrero/marzo). Poseen, en comparación a las cebadas plantadas en otoño, un ritmo de desarrollo más rápido, en particular durante las primeras fases de su ciclo.

La distinción de las cebadas se realiza también según su uso: se habla de cebadas forrajeras (o de molienda) y cebadas cerveceras.

La alimentación animal es la primera salida de los cultivos de cebada. Utilizadas a través de la fabricación de alimentos industriales o directamente en autoconsumo en la granja, estas cebadas forrajeras se adaptan bien a la alimentación del ganado porcino y bovino.

En alimentación humana, la cadena cervecera es la primera salida. Tras una rigurosa selección de variedades, la cebada es, en efecto, el cereal cuya composición (cantidad de proteínas, granos vestidos, etc.) se adapta mejor al malteado y al cocimiento.